El gas (butano, propano o natural) es la principal fuente de energía en millones de hogares. Para asegurar el confort de su casa, sólo debe seguir unas normas de seguridad, además de revisar cada cuatro años la instalación si se trata de gas natural, o cada cinco años si es de butano o propano.

Precauciones

  • Realice las revisiones periódicas a través de un operario autorizado por la Dirección General de Industria. Tras la revisión, debe darnos un certificado que acredite el perfecto estado de las instalaciones.
  • No use las tuberías del gas de soporte. No cuelgue nada de ellas. No ponga las tuberías en contacto con cables eléctricos ni las utilice como toma de tierra de aparatos eléctricos. No coloque materiales inflamables o corrosivos cerca de la llama de un aparato de gas ni de las tuberías. Si es posible, instale aparatos de cámara estanca, que no puedan verter los productos de la combustión en el local donde están situados. Las habitaciones o locales donde funcionen aparatos de gas deben disponer de rejillas de ventilación adecuadas, abiertas al exterior. No obstruya estas rejillas.
  • Vigile la caducidad y estado del tubo flexible de la cocina. Si usa tubo de conexión de goma, compruebe que no esté en contacto con superficies calientes o que puedan calentarse con facilidad. Vigile que las uniones con la tubería de gas y con el aparato se encuentran en correctas condiciones y con las abrazaderas bien apretadas. Es recomendable sustituir el tubo de goma por uno flexible metálico de seguridad. Estos tubos son de larga duración y cuentan con un dispositivo que corta el paso del gas si se desconectan accidentalmente.
  • Si por cualquier circunstancia huele a gas, no accione ningún interruptor ni aparato eléctrico, tampoco encienda cerillas o mecheros. Y, por supuesto, no fume. Abra puertas y ventanas para ventilar la casa. Cierre las llaves del gas y llame a un operario autorizado para que revise y repare su instalación. Si observa algún deterioro, óxidos, deformaciones o rotura de las sujeciones, avise a su empresa instaladora. No ceda a la tentación del bricolaje.

Recuerde que un desbordamiento del líquido de las cazuelas o una corriente de aire pueden apagar la llama de su cocina, y comenzará a salir gas sin que haya combustión. Periódicamente, mantenga al mínimo los quemadores de su cocina y compruebe que no se apagan. Vigile sus recipientes de cocina. Si se tiznan por el humo, la combustión no está siendo buena. La llama del calentador o de la cocina refleja la calidad de la combustión. Si es correcta, la llama será viva, estable y azulada. Si es ruidosa, inestable y con puntas amarillas, no es correcta y deberá revisar los aparatos. Coloque las estufas catalíticas de butano lejos de materiales inflamables como cortinas y telas, y nunca las mantenga encendidas mientras duerme. Siempre que se ausente durante varios días de su casa, cierre todos los mandos y las llaves de paso de su vivienda.

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